En síntesis, el cáncer es una enfermedad que genera un descontrol a nivel sistemático. Para que esto ocurra, deben existir cambios genéticos que contribuyan a la aparición de esta devastadora enfermedad. Estos cambios se van a producir principalmente en tres tipos distintos de genes. Por un lado, se van a ver alterados los genes que se encargan de regular el crecimiento y división normal de las células (protooncogenes); por otro lado, también se ven modificados genes que se preocupan de evitar la aparición de tumores (genes supresores de tumores); y por último, están alterados aquellos genes que se encargan de reparar nuestra información genética (genes reparadores de DNA).
Como podemos
ver, es una enfermedad altamente específica, por lo que encontrar una
cura y tratamientos efectivos ha requerido de un gran esfuerzo y compromiso por
parte de la comunidad científica, la cual ha realizado múltiples
investigaciones al respecto pero no ha podido encontrar una cura definitiva que
termine por completo con esta nociva enfermedad.
Por muchos
años, los científicos se han esmerado en buscar un tratamiento efectivo y sin
efectos secundarios que pueda reemplazar a la quimioterapia. Actualmente, este
es el tratamiento médico más utilizado contra esta enfermedad, y tiene por
finalidad ayudar al cuerpo humano destruir las células cancerígenas, las cuales
crecen y se dividen a una velocidad mucho mayor que las células normales. Por
otro lado, los fármacos utilizados poseen fuertes propiedades químicas, lo cual
provoca daño en células y tejidos sanos ya que no
posee la capacidad de discriminar entre células normales y células que deben
ser eliminadas, lo que genera un deterioro paulatino de la persona a
medida que avanza tanto en la enfermedad como en su tratamiento.
Cabe destacar que al utilizar
fármacos tan fuertes, este tratamiento se ve limitado sólo a cánceres en estadios tempranos, ya que un
estadio avanzado posee una alta probabilidad de que los órganos vitales del
cuerpo se encuentren comprometidos, por lo que tratar con químicos como los que
utiliza la quimioterapia sería muy invasivo para el paciente y el esfuerzo por
salvarle la vida sería en vano, esto debido a que las probabilidades de superar
un cáncer en estado avanzado y que ya ha comprometido múltiples órganos es
baja. Teniendo en cuenta que la enfermedad se propaga de manera más rápida que
su tratamiento, tratar con quimioterapia no serviría más que para deteriorar
aún más al paciente ya que significaría dañar gran cantidad de sus células, por
lo tanto ante estas situaciones es preferible tratar únicamente los síntomas y
mantener de manera cómoda al paciente hasta su muerte.
La enfermedad
prolifera notablemente más rápido del que es capaz de controlar la
quimioterapia. En muchos otros casos, se
observa la desaparición de la enfermedad, y lamentablemente tras el paso del
tiempo, ésta vuelve a surgir. De todas
formas, se debe mencionar que a pesar de que gran porcentaje de quienes padecen
esta enfermedad no la puede vencer debido a que ésta es diagnosticada tarde,
muchas veces la quimioterapia ha sido un tratamiento de grandes resultados en
esta enfermedad diagnosticada a tiempo, ya que al encontrarse en un estadio temprano los
químicos son capaces de alcanzar la velocidad de
división de células cancerígenas y terminar con estas antes de que
se encuentren comprometidos los órganos.
Sin embargo, son muchas las veces que esta enfermedad
es diagnosticada de manera tardía, y en esos casos, este tratamiento no parece
ser el más factible a la hora de curar al paciente. Es por esto que, como
mencionamos anteriormente, los especialistas han investigado y estudiado el
tema del cáncer en su profundidad para lograr descubrir un tratamiento más
efectivo y que pueda dar cura finalmente a esta enfermedad.
Cada año cientos de investigaciones
son publicadas acercándonos cada vez más a mejores tratamientos sintomáticos y
nosológicos pero ninguno ha sido lo suficientemente completo como para
reemplazar a la quimioterapia. El año 2015 el hospital universitario “The
Cleveland Clinic” dió a conocer un estudio acerca de una nueva droga llamada
“anticuerpos conjugados”, la cual estaría diseñada para tratar algunos tipos de
cánceres cuando estos se encuentran avanzados y con metástasis en diferentes
partes del cuerpo.
Este prometedor enfoque
terapéutico combina la especificidad de anticuerpos monoclonales en la
destrucción del antígeno y la potencia citotóxica de los medicamentos
quimioterapéuticos dirigidos específicamente a proteínas que solo se encuentran
en o alrededor de las células involucradas en tumores cancerígenos, de esta
forma se destruye solo lo contaminado de manera precisa y eficaz sin
comprometer células sanas

