lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Cuántas personas mueren al año por cáncer?



Cada año mueren aproximadamente 8,2 millones de personas a causa de cáncer en el mundo, de las cuales alrededor de 4 millones tienen entre 30 y 69 años. El cáncer se define como un conjunto de enfermedades relacionadas que alteran el proceso de división celular, provocando que células anormales comiencen a multiplicarse y a formar tumores malignos en cualquier parte del cuerpo, alterando no solo la capacidad funcional de los órganos, sino que también deteriorando poco a poco el funcionamiento normal del organismo en general.   
     En síntesis, el cáncer es una enfermedad que genera un descontrol a nivel sistemático. Para que esto ocurra, deben existir cambios genéticos que contribuyan a la aparición de esta devastadora enfermedad. Estos cambios se van a producir principalmente en tres tipos distintos de genes. Por un lado, se van a ver alterados los genes que se encargan de regular el crecimiento y división normal de las células (protooncogenes); por otro lado, también se ven modificados genes que se preocupan de evitar la aparición de tumores (genes supresores de tumores); y por último, están alterados aquellos genes que se encargan de reparar nuestra información genética (genes reparadores de DNA).


Como podemos ver, es una enfermedad altamente específica, por lo que encontrar una cura y tratamientos efectivos ha requerido de un gran esfuerzo y compromiso por parte de la comunidad científica, la cual ha realizado múltiples investigaciones al respecto pero no ha podido encontrar una cura definitiva que termine por completo con esta nociva enfermedad.
Por muchos años, los científicos se han esmerado en buscar un tratamiento efectivo y sin efectos secundarios que pueda reemplazar a la quimioterapia. Actualmente, este es el tratamiento médico más utilizado contra esta enfermedad, y tiene por finalidad ayudar al cuerpo humano destruir las células cancerígenas, las cuales crecen y se dividen a una velocidad mucho mayor que las células normales. Por otro lado, los fármacos utilizados poseen fuertes propiedades químicas, lo cual provoca daño en células y tejidos sanos ya que no posee la capacidad de discriminar entre células normales y células que deben ser eliminadas, lo que genera un deterioro paulatino de la persona a medida que avanza tanto en la enfermedad como en su tratamiento.
Cabe destacar que al utilizar fármacos tan fuertes, este tratamiento se ve limitado sólo a cánceres en estadios tempranos, ya que un estadio avanzado posee una alta probabilidad de que los órganos vitales del cuerpo se encuentren comprometidos, por lo que tratar con químicos como los que utiliza la quimioterapia sería muy invasivo para el paciente y el esfuerzo por salvarle la vida sería en vano, esto debido a que las probabilidades de superar un cáncer en estado avanzado y que ya ha comprometido múltiples órganos es baja. Teniendo en cuenta que la enfermedad se propaga de manera más rápida que su tratamiento, tratar con quimioterapia no serviría más que para deteriorar aún más al paciente ya que significaría dañar gran cantidad de sus células, por lo tanto ante estas situaciones es preferible tratar únicamente los síntomas y mantener de manera cómoda al paciente hasta su muerte.                                                                                    

 

La enfermedad prolifera notablemente más rápido del que es capaz de controlar la quimioterapia. En muchos  otros casos, se observa la desaparición de la enfermedad, y lamentablemente tras el paso del tiempo, ésta  vuelve a surgir. De todas formas, se debe mencionar que a pesar de que gran porcentaje de quienes padecen esta enfermedad no la puede vencer debido a que ésta es diagnosticada tarde, muchas veces la quimioterapia ha sido un tratamiento de grandes resultados en esta enfermedad diagnosticada a tiempo, ya que al encontrarse en un estadio temprano los químicos son capaces de alcanzar la velocidad de división de células cancerígenas y terminar con estas antes de que se encuentren comprometidos los órganos.

 Sin embargo, son muchas las veces que esta enfermedad es diagnosticada de manera tardía, y en esos casos, este tratamiento no parece ser el más factible a la hora de curar al paciente. Es por esto que, como mencionamos anteriormente, los especialistas han investigado y estudiado el tema del cáncer en su profundidad para lograr descubrir un tratamiento más efectivo y que pueda dar cura finalmente a esta enfermedad.

                                                                

Cada año cientos de investigaciones son publicadas acercándonos cada vez más a mejores tratamientos sintomáticos y nosológicos pero ninguno ha sido lo suficientemente completo como para reemplazar a la quimioterapia. El año 2015 el hospital universitario “The Cleveland Clinic” dió a conocer un estudio acerca de una nueva droga llamada “anticuerpos conjugados”, la cual estaría diseñada para tratar algunos tipos de cánceres cuando estos se encuentran avanzados y con metástasis en diferentes partes del cuerpo.

Este prometedor enfoque terapéutico combina la especificidad de anticuerpos monoclonales en la destrucción del antígeno y la potencia citotóxica de los medicamentos quimioterapéuticos dirigidos específicamente a proteínas que solo se encuentran en o alrededor de las células involucradas en tumores cancerígenos, de esta forma se destruye solo lo contaminado de manera precisa y eficaz sin comprometer células sanas
 

 

Cómo funciona nuestro Sistema Inmune



Para entender el rol de los anticuerpos monoclonales, primero debemos comprender en términos simples el mecanismo de defensa de nuestro cuerpo. Este consiste, básicamente, en una respuesta química del organismo frente a elementos extraños que ingresen a él. De esta manera, si inyectamos a una persona con cualquier sustancia que su cuerpo reconozca como “extraña”, este responderá con la producción de anticuerpos que destruirán lo inyectado. Estas estructuras químicas funcionan como verdaderos marcadores de elementos extraños, tales como bacterias y virus, que una vez marcados son reconocidos y eliminados por otras estructuras del sistema inmunológico. Los anticuerpos normalmente se unen a la superficie celular del antígeno evitando que este se siga propagando por el cuerpo hasta que sea eliminado de nuestro organismo.
 
Ahora bien, los anticuerpos son producidos por células especializadas de nuestro cuerpo llamadas linfocitos, de los cuales depende la respuesta inmunológica. Cada linfocito produce un solo tipo de anticuerpo el cual será específico para un tipo de antígeno, de esta manera, distintos linfocitos producen anticuerpos estructuralmente diferentes y por lo tanto para diferentes tipos de antígenos. Por lo tanto si utilizamos una misma célula madre para producir anticuerpos, estos serán todos idénticos debido a que son producidos por la misma célula.