lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Cómo funcionan los anticuerpos monoclonares?



Estos anticuerpos se introducen en el antígeno, es decir, en la célula cancerígena. Cabe destacar que se utilizan conectores que ayudan a mantener juntos al anticuerpo y a la toxina, de esta manera estos entrarán en conjunto al medio intracelular. Una vez adentro, esta droga conjugada libera la toxina, la cual, como ya hemos mencionado anteriormente, es citotóxica, produciendo una alteración en el proceso de división de la célula cancerígena, impidiendo que esta logre dividirse correctamente y muera.
Los ligandos son seleccionados de manera que sean estables al pH fisiológico de la sangre (pH 7.4). Sin embargo, una vez internalizado, el ligando debe ser cortado, incluso por el pH ácido encontrado en ciertos compartimientos intracelulares (pH 4.5-5.0) o por acción de las proteasas lisosomales, como la catepsina, la cual se ha observado se presenta en niveles elevados en células tumorales.
Los ligandos se pueden dividir en químicamente lábiles y en sensibles a enzimas. Un ejemplo de ligando químicamente sensible es la hidrazona, la cual es relativamente estable mientras está en la circulación sanguínea, pero se rompe en el medio ácido encontrado en los endosomas y en los lisosomas. Aquellos que son sensibles a enzimas incluyen aquellos que contienen péptidos sensibles a proteasas en la conexión entre el anticuerpo monoclonal y la citotoxina. Esto aumenta significativamente la estabilidad del conjugado en plasma mientras que proporciona un mecanismo de liberación del fármaco dentro del lisosoma
Volviendo a los antígenos, como la droga conjugada ha sido diseñada para reconocer proteínas específicas que se encuentran sólo en los lugares en donde encontramos células cancerígenas, ésta no daña ninguna de las células sanas impidiendo un deterioro innecesario del paciente ya que estas últimas carecen de la proteína que vuelve a las células dañadas identificables por la droga. 

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